Como parte de mi labor de investigación y rescate
de la memoria histórica de nuestra región, presento esta nota —publicada
originalmente en la sección Crónicas de Lourdes— sobre una de las
figuras más influyentes en la identidad religiosa y cultural del sur mendocino:
Monseñor Ernesto De Miguel.
A menudo llamado "El Primer Precursor",
De Miguel no solo fue el primer sacerdote ordenado en la naciente Diócesis de
Mendoza, sino porque también fue un hombre que logró una síntesis única entre
la vocación espiritual y la sensibilidad artística. En este artículo, exploro
su trayectoria desde sus raíces en el Valle de Uco hasta su consolidación en
San Rafael, donde su legado se materializó no solo en poemas y composiciones
musicales que celebran el paisaje cuyano, sino también en la construcción de
templos emblemáticos que hoy definen nuestro horizonte.
A continuación, comparto el texto íntegro de mi
autoría, con el fin de seguir difundiendo la vida de un pastor que, con la
pluma en una mano y el ladrillo en la otra, supo edificar el espíritu de
nuestro pueblo.
CRÓNICAS DE LOURDES
"El sacerdote es un hombre que
vive solo para que otros no estén solos", San Juan Pablo II
Biografía de Mons. Ernesto De Miguel: sacerdote, artista y primer
precursor
Por Lic. Sergio
D’Onofrio
El Tomo VI, Monseñor De Miguel: Sacerdote, Músico y Poeta,
y el Tomo VII, Monseñor Ernesto De Miguel. El Primer Precursor,
representan un homenaje a la memoria de un sacerdote que, con humildad y
perseverancia, colaboró decisivamente en la construcción espiritual de nuestro
pueblo.
Su figura merece ser recordada,
estudiada y honrada en todos los ámbitos, porque en él se unen la fe, la
cultura y la identidad regional.
Monseñor Ernesto De
Miguel nació el 5 de abril de 1911. Aunque los
documentos oficiales lo registran como oriundo de Guaymallén, la memoria
familiar y la tradición oral lo reconocen como hijo de Tunuyán, lugar al que
regresaba para compartir encuentros con hermanos y sobrinos. Hijo de Francisco
De Miguel y Atanalia Arranz, se formó en un ambiente religioso sencillo,
marcado por la disciplina doméstica y por el paisaje cuyano que luego
impregnaría toda su obra literaria.
Su vocación
sacerdotal se manifestó tempranamente. A los once años ingresó al Seminario
Menor de San Juan de Cuyo, dando inicio a un camino que lo acompañaría toda su
vida. En 1928 fue enviado al Seminario Mayor de Villa Devoto, en
Buenos Aires, donde estudió Filosofía y Teología con dedicación constante y
notable aprovechamiento espiritual. Allí recibió la tonsura en 1931, los
órdenes menores en 1932 y el subdiaconado en 1933. Concluida su formación
teológica, regresó a Mendoza, donde el 30 de diciembre de 1934
recibió la ordenación sacerdotal, convirtiéndose en el primer sacerdote ordenado en la naciente Diócesis de Mendoza,
erigida meses antes, el 20 de abril del mismo año.
En cuanto a su
formación intelectual, el documento registra que concluyó los estudios de
Filosofía en 1930, obteniendo el grado de Prolyticus
el 25 de febrero de ese año, y que en 1931 alcanzó el Baccalaureatus en Teología (25 de noviembre). Estos
títulos confirman la solidez de su preparación académica, que más tarde
coronaría con la licenciatura en Filosofía y el doctorado en Teología.
Estando en Mendoza fue el de
secretario privado del primer obispo de Mendoza, Mons. José Aníbal Verdaguer,
fue párroco de la Catedral de Nuestra Señora de Loreto, posteriormente
destinado al Departamento de Rivadavia, cargos que desempeñó con decisión y
prudencia.
En 1941 fue enviado a San Rafael, donde asumió como
párroco de la Parroquia San Rafael —hoy Nuestra Señora de Lourdes— y permaneció
allí hasta 1945. Este período marcó su vinculación definitiva con el sur
mendocino, región a la que consagró energías, talentos y sueños. Desde ese
momento, su figura quedó ligada al proceso formativo de lo que con el tiempo
sería la Diócesis de San Rafael.
Dentro de la
colección Historia Eclesiástica de la Diócesis de San Rafael
ocupa con justicia el puesto de "El Primer Precursor". Fue el primero
en ser ordenado, el primero en asistir al obispo fundador, el primero en impulsar
obras que definieron el perfil religioso del sur de Mendoza.
Poeta, músico y hombre de cultura
hondamente cuyano, el ritmo del
campo, las labores humildes y la presencia de Dios en la vida ordinaria. Su
estilo, simple y penetrante, entronca con la mejor tradición literaria
regionalista y se sostiene en una espiritualidad serena, encarnada en la
realidad.
A su vez, es en justica recordar su
contribución a la educación puesto que por muchos años contribuyó con el
espacio de un salón contiguo al actual Salón de la Catedral (donde hoy está el
patio) para que funcionase allí un jardín de infantes desde las tempranas
edades de 3 a 5 años, junto con la directora la Señorita Pierina Sacomani,
brindando una sólida educación a los pequeños.
Constructor de templos
A su trabajo pastoral y literario se
suma una misión arquitectónica que transformó la fisonomía religiosa de San
Rafael. Gracias a su impulso y perseverancia se levantaron tres iglesias
emblemáticas:
·
Catedral San Rafael Arcángel, centro espiritual de la diócesis.
·
Parroquia San Miguel Arcángel, expresión de su celo evangelizador.
·
Parroquia Nuestra Señora del Valle, obra nacida de su devoción mariana.
A su vez no debemos olvidar otro
detalle, como Párroco de la Sede Parroquial en lo que es hoy Nuestra Señora de
Lourdes, El padre De Miguel, impulsó las remodelaciones de la Parroquia en los
años 1944-1945.
Fue declarado Monseñor Antistes Urbanum, llamado también Prelado Doméstico en el año 1960
por el Papa Juan XXIII, años más tarde S.S. Juan Pablo II lo honra con otro
nombramiento honorífico: Prelado de Su Santidad.
Esto consta en la carta q firmada por Mons. Rubiolo el 18 de febrero de 1997
donde nombra los honores eclesiásticos y civiles recibidos por Mons. Ernesto De
Miguel.
Fue declarado como Ciudadano Ilustre por el honorable consejo deliberante
de este departamento, el 24 de octubre de 1990.
El día de su
fallecimiento 29 de junio de 1996 fue declarado Duelo Departamental
mediante Decreto Municipal. Siendo sus restos depositados, primero en el
cementerio municipal y posteriormente trasladados al actual Atrio de Catedral
San Rafael Arcángel, el 18 de febrero de 1997 por Monseñor Cándido Rubiolo.
La trayectoria de Monseñor Ernesto De
Miguel exige un merecido reconocimiento dado que fue un sacerdote de vida
interior profunda, un pastor cercano, un poeta del paisaje cuyano, un músico
sensible,
A
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